Hasta aquí la versión oficial, no
obstante, no sería nada sorprendente plantearse ciertas cuestiones tras
reflexionar en tal rocambolesco acontecimiento.
Hitler no
mencionó directamente la “provocación de Gleiwitz” en su discurso ante el Reichstag
en la mañana del 1 de setiembre de 1.939. Sin embargo sí hizo referencias a
numerosos incidentes fronterizos en la noche anterior. Según sus palabras estos
sumaron catorce, tres de ellos de cierta importancia. El Fhürer afirmó que tropas
polacas habrían abierto fuego a territorio alemán. Como consecuencia de esas
numerosas muestras de hostilidad Hitler aseguró a la nación alemana que los
polacos serían recompensados “bomba por bomba”.
El Ministerio
de Asuntos Exteriores publicó con posterioridad una lista de informes
oficiales de incidentes fronterizos graves que se saldaron con docenas de
muertos a partir del 25 de agosto de 1.939. En relación a Gleiwitz se da la
noticia de dos incidentes el día 31 de agosto. El primero se refiere a la Oficina de Aduanas de
Gleiwitz; un ataque polaco que fue repelido al parecer con fuego antiaéreo
alemán, (posiblemente piezas “Flak” del 20). El segundo incidente
se refiere a la emisora de radio que a las 20:00 horas unos insurgentes polacos
ocuparon. Estos insurgentes fueron desalojados por la policía guardafronteras
alemana. En la lucha un insurgente perdió la vida.
En 1.951 Edmund Osmańczyk afirmó que
los alemanes prepararon más de 200 acciones de falsa bandera de las que
llegaron a realizar decenas de ellos con un claro fin propagandístico. Estas
acciones serían las falsas pruebas de las denominadas “provocaciones polacas”. Teóricamente las simulaciones de ataques polacos a enclaves alemanes
tendrían por objeto poner en tela de juicio la validez moral de la alianza
defensiva de los aliados occidentales con Polonia. De esta guisa Hitler
apartaba la terrible posibilidad de una guerra en dos frentes.
En esta historia hay a nuestro entender
aspectos que no encajan:
1. La ausencia
total de testimonios fotográficos.
2. Lo
paradójico de la afirmación de que el grueso de la información nos halla
llegado a través de los Juicios de Nuremberg. Las
operaciones de falsa bandera se ejecutan siempre para ser ampliamente aireadas.
3. Los
testimonios en más de una ocasión son contradictorios, pese que a que ¡a todos
ellos se les ha dado credibilidad! Algunos afirman que los atacantes iban
vestidos de soldados polacos, otros de civil. En Gleiwitz se hallaban estacionadas miles de tropas alemanas a la
espera del inminente ataque a Polonia,
(en un número muchísimo mayor que los guarda-fronteras). De hecho, la campaña
polaca implicó para los colegios cercanos a la frontera que el inicio del año
escolar, que generalmente daba comienzo el 15 de agosto se retrasase. Las
principales escuelas fueron usadas para dar acomodo a las tropas alemanas.
4. La ausencia
de lógica de la misma razón de ser de la operación, cuando era evidente que el
detonante de la guerra fue la situación de la minoría alemana en Polonia. Era vox populi que gran parte de la
población alemana que habitaba tierras polacas era maltratada por los
nacionalistas polacos, el caso más sangrante fue la muy poco conocida masacre
de Bromberg. Desconocimiento característico de la vieja máxima de que
la historia la escriben los vencedores.
5. ¿Si se
generaron un tan hinchado número de incidentes fronterizos, por qué se les
antojó a los gobernantes alemanes incidir tanto en la ejecución de una
operación de falsa bandera en Gleiwitz? ¿Era necesaria esa “excusa” adicional?
6. Muchas
obras de autores de la altura de Mark Mazower, o biografías de personajes
históricos de primer orden como el jefe militar alemán Erich von Manstein
aseveran que Hitler creía firmemente que los franceses e ingleses no irían a la
guerra por Polonia. Esta seguridad le venía dada por la palabra de su ministro
de asuntos exteriores; Ribbentrop y por sus conclusiones personales, para nada
pueriles. Si esto fue así no parece muy probable que la “provocación de
Gleiwitz” se generará para evitar la entrada en el conflicto de los aliados
occidentales de Polonia.
De todo este confuso asunto sólo emerge con claridad una cosa:
que, en las horas que precedieron al inicio de las hostilidades hubo numerosos
enfrentamientos entre irregulares polacos y regulares, o auxiliares, alemanes (SS,
Feldgendarmerie,
guarda fronteras, etc.) y que tales enfrentamientos tuvieron lugar en
territorio alemán. Además, no hay que perder de vista que a nadie se le
escapaba ya por esas fechas que el enfrentamiento armado era más que probable.
La situación política era muy volátil y los polacos no ignoraban la gran
acumulación de personal militar alemán en sus fronteras.
La emisora de radio y la torre de
transmisiones, enteramente construida de madera, aún se conservan en buen
estado, al norte de la actual Gliwice entre las calles Tamogorska y
Lubliniecka, junto al enlace de la circunvalación, (carretera nacional cuatro)
con la carretera número setenta y ocho. La torre actual es conocida por los
polacos como la “Torre Eiffel de
Silesia”. Ésta puede visitarse algunos días a la semana.
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