Lectores asiduos

martes 10 de mayo de 2011

La fortaleza de Brest. Sorpresas inesperadas (VI)


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Muchos de los soldados que defendieron Brest eran chechenos, detalle que la película intenta hacer pasar inadvertidamente. Las unidades soviéticas que pelearon en el área pertenecían en su mayoría al XXVIII cuerpo soviético de infantería.
La unidad a la que se le encomendó la ingrata tarea de conquistar la plaza fue la 45 división de infantería alemana de origen austriaco y cuyo comandante era el general de división F. Schilieper. Esta unidad estaba integrada en el XII cuerpo de ejército del general de infantería W. Schroth.
Ya al segundo día de los combates la mayor parte de la ciudad estaba en manos alemanas, pero la plaza fortificada mantenía diversos puntos fuertes. Se calcula que dentro de éste había unas 4.000 personas. En un momento dado llegaron a caer sobre las fortificaciones 5.000 proyectiles por minuto, toda una auténtica lluvia mortal. Aún después de abrir brechas en las murallas de la fortificación, (que pese a ser muy antiguas eran muy resistentes) los alemanes tuvieron que luchar por estrechas callejuelas jalonadas por emplazamientos de ametralladoras y artillería “roja” bien posicionada y mimetizada. Era menester registrar casa por casa, en numerosas ocasiones los soldados preferían morir a rendirse, fue todo un adelanto sorpresivo de lo que les esperaba las fuerzas del Eje al año siguiente en Stalingrado.
Otra novedad mal digerible novedad fueron los francotiradores soviéticos que desde el primer día causaron una notable cantidad de bajas a los alemanes,
Otra cosa que les dejó patidifusos fue la actitud de los civiles.
La fortaleza había adoptado a una cierta cantidad de niños huérfanos. Muchos de ellos vestían el uniforme del Ejército Rojo y se encargaban de misiones de reconocimiento de las posiciones alemanas. Pero lo cierto es que los oficiales bolcheviques no se cortaron a la hora de mandarlos a combatir a misiones de fuego en estrecho contacto con fuerzas enemigas. Esos niños pasaron a convertirse en hombres de forma traumática. Algunos, por supuesto murieron como hombres, o al menos como adolescentes envejecidos. Los alemanes también se maravillaron al ver como las niñas portaban armas y municiones, también ellas llegaron a usarlas.
En suma, para los germanos la campaña del este presumía ser algo especialmente encarnizado que no habían visto aún ni en los Balcanes.
El primer día de asalto la 45 división padeció la pérdida de 21 oficiales y 290 soldados clase tropa y suboficiales. En los días siguientes operaron con mucha más precaución.