Lectores asiduos

jueves 7 de julio de 2011

El asedio de Brest. Conclusiones II (XII)

Esta producción ruso-bielorrusa fue rodada gracias a los medios financieros cedidos por ambos estados. Su función propagandística paneslavista es bien evidente. De hecho, en el Consejo de Ministros Bielorruso del 26 de enero del año 2.008, en la resolución número 1 se aprobó la necesaria financiación del film.
En la página oficial de la película (1) se hace referencias a la mayoritaria indiferencia de la juventud rusa por estos acontecimientos ocurridos hace ya 60 años. Los gobernantes se lamentan del cambio de actitud de esta juventud, de su falta de valores nacional patrióticos. La web toca el asunto polémico de los monumentos a los valientes y esforzados soldados del Ejército Rojo, muchos de ellos abandonados, si no directamente destruidos… claro que muchos de esos monumentos están situados en los territorios ocupados de Estonia, Letonia, Lituania y Ucrania. Países que no ven con buenos ojos ni al Ejército Rojo ni a lo que implicó su presencia militar. En cierta ocasión Vladimir Putin se dirigió a la juventud rusa para que tuvieran en consideración a los veteranos de la guerra… puesto que "gracias a ellos vivían".
En 1.992 Timeryan Habulovich Zeenat, antiguo cadete de la fortaleza que luchó en Brest y que fue herido y hecho prisionero el 30 de junio, (aunque luego consiguió escapar) se suicidó arrojándose a las vías del tren tras hacer una última visita a la fortaleza. La razón de tan drástica decisión era que le resultaba absolutamente insoportable vivir en la pobreza más miserable. En la carta que dejó a las autoridades confesó que prefería morir que mendigar una ayuda económica al Gobierno. Se lamentaba de que los antaño héroes, en la Rusia de 1.992 vivieran casi en la indigencia. Aunque claro, la situación económica de la antigua URSS era más que pésima por aquellas fechas. Este excombatiente de la fortaleza de Brest era de origen caucásico como muchos de los que pelearon en la fortaleza; en Brest lucharon rusos, ucranianos, uzbecos, kazakos, armenios, azeríes, tártaros, circasianos, bashkires… Pues bien, la página oficial de la película ha hecho uso de este trágico caso a modo de moraleja.
La página oficial de la película también hace referencia a las interpretaciones occidentales “blancas” acerca del Eje, no obstante, de lo que no habla es que el mismo Vladimir Putin dio cerrojazo a los archivos militares soviéticos que fueron de acceso relativamente libres tras la caída del régimen comunista, (gracias a esa apertura, por ejemplo, ahora sabemos que la Batalla de Kursk no fue tal como nos la describió el régimen comunista). El señor Putin temerá, probablemente, que el tiempo transcurrido entre la caída del Imperio Soviético hasta la futura regeneración económica sea demasiado largo y esto ablande el corazón de la juventud rusa. ¿Qué anhelos imperiales guardan las endurecidas almas de los líderes rusos para su aburguesada juventud? D.A.Medvedev deja por escrito en la misma web que lo cierto es que tres cuartas partes de las bajas del Eje fueron provocadas por los rusos, (gran parte de este mérito lo atesora su artillería) y que la destrucción total del equipo militar alemán en la Segunda Guerra Mundial fue ocasionado por las fuerzas armadas rusas. Dice que películas del tipo Salvar al soldado Ryan venden mucho y poseen un importante valor artístico, pero la Segunda Guerra Mundial la ganó Rusia. “Es en Rusia donde se ganó la guerra” afirma Medvedev. Sin embargo Medvedev olvidó añadir que más de medio centenar de divisiones alemanas se hallaban en la Europa occidental precisamente por la amenaza de invasión de los ejércitos anglosajones, y que si esas unidades hubieran sido enviadas a Rusia las cosas hubieran tomado derroteros muy diferentes en el Frente del Este. Prosigue afirmando que el cine ruso también tiene mucho nivel, (la verdad es que no está nada mal, sobre todo si lo comparamos con el español) y asegura que se han de ejecutar más films. Por su parte G.B Davydko está seguro que la película educará a los jóvenes en el patriotismo y unirán a los pueblos hermanos, su “espíritu de unión” dice él.
Más claro el agua.
Tanto victimismo nacionalista me llevó a recordar a algunas de las víctimas del régimen soviético. La foto que incluyo en la cabecera del artículo pertenece al libro "Los Olvidados. Una tragedia americana en la Rusia de Stalin", de Tim Tzouliadis y en ella podemos ver a unas niñas polacas deportadas, hermanas ellas de 7, 8 y 9 años a punto de morir de pura inanición. Pero sobre el pecho desnudo de una de ellas se muestra un objeto esperanzador; la cruz de Cristo. Independientemente de las creencias religiosas de cada cual la imagen es sencillamente impactante. Esta foto debería servir de recordatorio a aquellos que idealizan alegremente el sistema comunista, (dejando de lado que el liberal-capitalismo tampoco sea el culmen de la virtud).
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(1). http://brestkrepost-film.ru/