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El Barón Robert Friederich Nikolaus von
Ungern-Sternberg, (Роман Фёдорович Унгерн фон Штернберг)
apodado como el “Barón Sanguinario” o el “Barón Loco” nació en Graz; Austria,
un 10 de enero del año 1.886 en el seno de una familia aristocrática de origen
báltico. Su nombre original era Robert Nicholaus Maximilian von
Ungern-Sternberg, pero su padre; Leonard Teodor Rudolf von Ungern-Sternberg
dejó inscrito a su hijo en la nobleza zarista con el más eslavo Fedorovich. Los
Ungern-Sternberg era una antigua e ilustre familia alemana-báltica, con una
antigüedad no inferior a los mil años. El joven aristócrata creció en Reval;
Estonia bajo la supervisión de su padrastro Oscar von Hoyningen-Hueney.
Hay una serie de
pistas que parecen señalar la existía, o los antecedentes familiares de tipo
psicótico. Por ejemplo, un antepasado del siglo XVIII llamado Reinhold Ludwig
Otto Freiherr von Ungern-Sternberg murió en su destierro siberiano acusado de
asesinato. Su propio padre tenía reputación de “hombre malo”, y cuya crueldad y
violencia gratuita condujo al divorcio y a una orden de alejamiento sobre sus
hijos. Sea como sea los alemanes del Báltico siempre tuvieron fama de ser
“gente complicada”.
Cuando comenzó la Guerra
Ruso-Japonesa de 1.905 el barón abandonó su centro de
estudios a los 19 años y se enroló como soldado en un regimiento de infantería
rusa. Fue herido en combate varias veces y recibió más de una condecoración.
Todo esto conviene saberlo para poder hacer más adelante una crítica final de
su personalidad lo más objetiva posible.
Cuando hubo
finalizado la guerra contra el Japón ingresó en la Escuela Militar
de Pavlovsk donde por su carácter seco y extremista no dejó muy buen recuerdo
y sí muchos expedientes. Según el general Wrangel Ungern sacó su empleo de
oficial con muchas dificultades y posiblemente sólo por lo noble de su estatus salvó
la carrera. Al finalizar los estudios pidió destino a los cosacos de Siberia,
pero incluso ahí, donde la oficialidad tenía fama de ser dura el barón cayó
como una granada de artillería pesada. Cierto día, cuando Ungern llevaba una
trompa de órdago golpeó a uno de sus compañeros oficiales de unidad. Más en
esta ocasión el “Barón Loco” encontró la horma de su zapato, y el oficial
agredido ni corto ni perezoso desenvainó su sable y le golpeó en la cabeza no
matándolo de puro milagro. Ungern acabó descalabrado, tanto que algunos han
afirmado que fue debido a ese golpe cuando el barón acabó medio, o totalmente
loco.
Sin embargo él ya era un “bicho
raro” de tiempo atrás.
Por este gravísimo altercado fue forzado a
dimitir… sospecho que sus ya más que numerosos enemigos aprovecharon la ocasión
para sacudírselo de encima. En principio iba a volver a Rusia, pero el barón
cambió de opinión en Vladivostok,
decidiendo viajar a Kharbin sólo, y a caballo acompañado por un chucho
que le era fiel hasta morir. Ungern acampaba en plena estepa y sobrevivió
gracias al agua de los ríos y a la caza. Ya en Kharbin ofreció sus servicios a
los mongoles que a la sazón estaban en guerra con los chinos. Puesto que los
mongoles sufrían de una crónica falta de cuadros militares no hicieron
demasiadas preguntas al "Barón Loco" y le nombraron sin demasiadas ceremonias
comandante de la caballería mongola. Algunos piensan que su admiración hacia
los pueblos nómadas, los mongoles y buriatos surgió en su destino siberiano. Pero
a juzgar por el hecho de que pidiera ir voluntario a una unidad no muy deseada
por la inmensa mayoría de los jóvenes oficiales lo más probable es que ya su
extraña ideología estuviera por esas fechas prácticamente conformada.
En suma, su jugada le había salido bien.
Al parecer no hizo un mal trabajo
mientras estuvo en Mongolia pero en 1.914 comenzó la Primera Guerra
Mundial así que como un cohete abandonó Mongolia y se dirigió a Occidente,
allí volvió a adquirir su antiguo empleo de teniente y sirvió en el Regimiento
Nertchinsk. Lucho en la
Galitzia; Ucrania Occidental y en 1.915 fue condecorado con la Cruz de San Jorge siendo promovido a
capitán pasando a mandar el sexto escuadrón del Regimiento. El general Piotr
Wrangel llegó a admitir en sus memorias que sentía profundos reparos a la
hora de ascender al Barón, tanto por su carácter temerario como por mente inestable.
Tras la Revolución de 1.917… es
decir, la primera de las dos de naturaleza demoliberal, no la segunda
marxista-leninista fue despachado por el Gobierno Provisional Ruso al
Extremo Oriente como subordinado del general Gregory Semiónov para
establecer una presencia militar leal al Gobierno en aquellos alejados lares.
Aunque el general Semiónov y el capitán
Ungern-Sternberg se oponían frontalmente a los bolcheviques no formaban
parte de los Ejércitos Blancos, así que no reconocían la figura del almirante
Kolchak, su líder nominal. De hecho los dos comandantes recibieron apoyo
nipón, pues estos deseaban establecer un gobierno títere en el Extremo Oriente
ruso bajo el gobierno del general Semiónov… quizás una suerte de
monarquía clintelar. Para los líderes del movimiento blanco
contrarrevolucionario que creían en una Rusia fuerte y unida esto era pura
traición. Poco más adelante profundizaremos un poco en el papel japonés en esta
historia.
El capitán Ungern-Sternberg fue
nombrado por el general Semiónov general en jefe de la caballería
mongola. Ungern-Sternberg operaba en un extenso territorio situado al sureste
del lago Baikal denominado un tanto vagamente Dauria.
Fue desde 1.917 cuando comenzó a generar el
excéntrico capitán una poderosa fama de sanguinario y demente debido a sus
tácticas represivas contra la población civil que daba cobertura a los
bolcheviques y su falta de consideración hacia sus subordinados. Desde 1.919 el
"Barón Loco" ya iba por libre, así que dejó de estar supeditado a Semiónov. Ungern-Sternberg
formó una unidad integrada por rusos, cosacos, buriatos, mongoles y algunos
chinos renegados y aventureros de todo pelaje. En varias ocasiones los trenes
de suministros del almirante Kolchak eran desvalijados por las columnas
del "Barón Loco". Estos robos fueron tan importantes que la misma ofensiva del almirante
kolchak contra los rojos en los Montes Urales quedó comprometida por la
falta de suministros. Ungern-Sternberg actuaba en el área del Transbaikal, al
Oriente de la base de operaciones de Kolchak que se situaba en la Siberia Central. Los trenes
blancos que asaltaba pertenecían casi todos al Transiberiano que desde
Vladivostok intentaban suministrar al Ejército Blanco de Siberia en su
guerra contra los bolcheviques. Pero los trenes rojos también eran asaltados
por el Barón Loco.
En 1.918 Ungern-Sternberg recibió una
interesante oferta japonesa: A cambio de la conquista de Urga, (actual
Ulán-Bator) arrebatándosela a los chinos que la ocupaban, amenazando de esta
guisa el dominio del Sol Naciente en Manchuria, los japoneses armarían su
ejército. También el depuesto Bogd Khan animó al "Barón Loco" arrebatar el
dominio de Mongolia a la
República China. Ungern aceptó y el 15 de octubre de 1.918
estaba ante la ciudad de poderosas murallas y numerosos defensores. Por aquel
entonces en Urga se refugiaba el Dalai-Lama, expulsado de Lhasa 15 años atrás.
Exasperado por el asedio que ya llevaba tres meses el comandante cometió un
error fatal. Usó al “Dios-vivo” como rehén para forzar la retirada del ejército
de Unger-Sternberg. El "Barón Loco" usó tan torpe acción para sulfurar a sus
seguidores poco antes de un ataque general. Además, por la noche encendió
numerosas hogueras para dar a entender a los chinos que habían recibido una
gran cantidad de refuerzos. Así, muy inteligentemente cargó las “baterías” de
sus hombres y rebajó la de los defensores. El ataque fue un éxito, era el 3 de
febrero de 1.920 y el 13 de marzo Mongolia se convirtió en reino, el reino de la Mongolia Exterior,
(evidentemente había una Interior… que había que conquistar) regida bajo el
cetro de una nueva monarquía, la Ungern-Sternberg.
Pero durante su reinado
Ungern-Sternberg, en su momento de mayor gloria fue cuando mostró de forma más
virulenta su indiscutible vena psicótica. En ves de cimentar su fortuna
comportándose de forma “normal” llegándo a una inteligencia con los Blancos,
(los que quedaban, pues la guerra les iba peor que mal), con los japoneses,
(convirtiéndose en una especie de estado vasallo del Imperio del Sol Naciente
como sí lo fue, por ejemplo, el futuro Manchukuo) y sobre todo con las tribus
mongolas. En vez de reactivar el comercio y mejorar las infraestructuras del
reino el "Barón Loco" perdió la mesura y se dedicó a maltratar a las mujeres de
sus subordinados, volar la cabeza con su revolver a aquellos que le criticaban
y disparates por el estilo. Así que cuando les llegaron duras se quedó sólo.
Ese día fatídico llegó en breve.
Un ejército bolchevique comandado por
el mongol Damdin Sükhbaatar derrotó a Ungern-Sternberg. Pero ahí no acabó todo,
pues el nuevo rey de Mongolia intentó tomar la revancha invadiendo el
territorio soviético cerca de Troitskosavsk, (la actual Kyakhta). Después de
varios éxitos iniciales a lo largo de mayo y junio de 1.920, durante los dos
meses siguientes se sucedieron los descalabros. Al final su propio oficial
adjunto; el coronel Sepailov le traicionó entregándolo a los “rojos”.
Esto fue el 21 de agosto de 1.921. Después de un juicio de cinco horas y veinte
minutos realizado durante el 15 de septiembre del año 1.921 fue condenado a
muerte por fusilamiento en la ciudad de Novonikolayevsk, (actual Novosibirsk).
En el juicio el "Barón Loco" se vanaglorió orgulloso de que su milenario linaje
había entregado por la Madre Rusia
72 vidas. El autoproclamado rey con ese comentario deseó remarcar su más
absoluto desprecio por, a su entender, abyecta chusma revolucionaria. Durante
el juicio su aplomo y orgullo hizo saltar chispas a los bolcheviques y al
parecer murió sin soltar una lágrima.
Para muchos había muerto un “perro
rabioso”…una especie de Bin Laden de comienzos del siglo XX, pero no todos
opinaban así.
Pese a su poderosa vena psicótica mucha
gente supo separar ésto de ésta y atribuyó al Barón unas cualidades perdidas
tiempo ha. Bogd Khan ordenó oraciones por su alma por toda Mongolia. Desde
antes de su muerte ya muchos consideraban que era más que un vulgar loco. Es
más, para el XIII Dalai Lama Ungern-Sternberg era la reencarnación de un “Mahakala”
(1),
una figura sagrada del hinduismo. Así terminó aquel hombre que se creó, (en
parte porque le hicieron creer) que era la reencarnación de Gengis-Khan y sus
extrañas ideas reaccionarias o pseudotradicionales.
(1).Mahakala,
dios de la muerte, es una de las más importantes deidades protectoras del
Dharma. Con su aspecto y forma airados protege a los discípulos de todo tipo de
obstáculos en el camino espiritual.
Al igual que el negro absorbe todos los colores, todas las cualidades y las formas se funden en Mahakala. La ausencia total de color, simboliza la naturaleza de Mahakala como realidad última. Mahakala de tez oscura representa trascendencia de todo tipo. Etimologicamente Kala, significa tiempo. Así, Mahakala simboliza la naturaleza cósmica de tiempo, en el que todos nos disolvemos.
Al igual que el negro absorbe todos los colores, todas las cualidades y las formas se funden en Mahakala. La ausencia total de color, simboliza la naturaleza de Mahakala como realidad última. Mahakala de tez oscura representa trascendencia de todo tipo. Etimologicamente Kala, significa tiempo. Así, Mahakala simboliza la naturaleza cósmica de tiempo, en el que todos nos disolvemos.
http://es.wikipedia.org/wiki/Rom%C3%A1n_Ungern_von_Sternberg
http://en.wikipedia.org/wiki/Roman_Ungern_von_Sternberg
http://newdawnmagazine.com.au/Article/The_Bloody_Baron_von_Ungern-Sternberg.html
Los Ejércitos Blancos. Marina Grey y Jean Bourdier. Caralt. Barcelona. 1.973.
Sobre la Konservative Revolution. VVAA. Ediciones Nueva República. Barcelona.


1 comentarios:
Pues es la primera vez que oiga hablar de éste "angelito". Su vida es apasionante, sin duda. Esta especie de mezcla de "Iván el terrible" y "Patton", pese a sus errores merecía mucho más que ser ejecutado. Buen artículo.
Saludos.
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