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En
Mongolia existe una leyenda acerca de un príncipe guerrero llamado Beltis
Van, famoso por su ferocidad y sanguinaria crueldad. Éste guerrero
acabó por encontrar su fin en las montañas Uliasutay. Aquellos que acabaron con
su vida enterraron al príncipe y a sus seguidores en unas tumbas muy profundas,
cubriéndolas reglón seguido con unas pesadas rocas. Todo esto por temor a que
por medio de las malas artes de la magia póstuma pudieran retornar de entre el
reino de los muertos tiranizando de nuevo las tierras mongolas. Aun así fue
profetizado que cuando volviera a caer la sangre en aquella tierra los
terribles espíritus resucitarán. Y así fue, en 1.920 surgió un terrible
guerrero que sembró la muerte y el terror en las estepas y montañas mongolas, e
incluso en las áreas siberianas adyacentes. Entre los mongoles éste sujeto fue
llamado Tsagan Burkhan, la manifestación del Dios de la Guerra. Con
posterioridad, el XII Dalai Lama lo proclamó avatar de la furiosa deidad Mahakala,
considerándolo además defensor de los budistas. Pero para sus detractores este
señor de la guerra no fue más que un vulgar bandido o un asesino psicópata.
Hablamos del Barón
Robert Friederich Nikolaus von Ungern-Sternberg, también apodado el Barón
Loco, o el Barón Sangriento.
En 1.920 Ungern-Sternberg dirigió su división montada
asiática… una unidad formada con una extraña mezcla de rusos, tártaros, mongoles
y otros exóticos elementos hacia las agrestes tierras de Mongolia. A principios
de 1.921, tras reunir a los mongoles bajo su estandarte tomó Urga a los chinos, actual Ulán Bator. Luego restauró en
el poder al líder espiritual y temporal mongol Jebtsundamba Khutukhtu
Bogdo Gegen, llamado en forma abreviada Bogdo Khan. Éste
personaje era considerado una manifestación viviente de Buda. Ungern-Sternberg se
estableció como señor de la guerra en la Mongolia Exterior,
dispersando o poniendo bajo su tutela a los rusos blancos que por ahí había.
El Barón Loco se rodeó de una colección de aventureros,
gorrones, aduladores y adivinos, y creó un reino del terror en el que “rojos”,
judíos y otros colectivos no eran muy bien considerados... por decir algo muy
suave. En junio de 1.921 fue capturado por los “rojos” y el 17 de septiembre
ejecutado. ¿Pero todo puede quedar despachado con la etiqueta de loco o
asesino, o ésta extraña criatura encerró en su interior algo más?
Pues
bien, aunque parezca mentira así lo creyeron muchos.
Respecto
a la salud mental del Barón Robert Friederich Nikolaus von Ungern-Sternberg sólo podríamos extraer un resultado en firme tras
una evaluación psiquiátrica, y esto es imposible.
Respecto a los datos al respecto, ¿todos ellos son
indiscutiblemente fiables?
Lo dudo mucho.
Pese a lo dicho, testigos, en principio
no hostiles hacia la figura del Barón como fue el caso de Dimitri Pershin, consideraron que Ungern sufría de alguna anomalía
psicótica, pues resultaba serle evidente que su comportamiento no era normal...
esa anómala furia interna le llevaba a explosiones en ocasiones devastadoras
para aquellos que le rodeaban. Dimitri Pershin creía que su
temperamento sufrió como mínimo un empeoramiento a raíz de un golpe de sable
que recibió tiempo atrás en la cabeza por parte de un oficial agraviado por el
Barón. Pero lo cierto es que éste ya hacía gala de sus “rarezas” desde la misma
juventud. Cuando el Ungern-Sternberg estudió en el elitista Cuerpo Naval de
Cadetes acumuló hasta 25 expedientes por su pésimo comportamiento:
rebeldía, violencia, etcétera.
En su etapa de oficial subalterno antes
y durante la Gran
Guerra se estableció una reputación difícilmente asumible
de alborotador y violento. Pero por otra parte ganó varias medallas por su
valor y resolución. Según sus jefes el Barón era un sujeto de carácter
belicoso, que vivía para la guerra y seguía sus leyes elementales. Ha esto hay
que añadir que desde muy temprano se sintió influenciado por el ocultismo y el
misticismo, sobre todo el de vertiente oriental. No se sabe a ciencia cierta
cuando tomó contacto con tan extraño ideario de tintes tradicionales. Lo cierto
es que Ungern-Sternberg sentía debilidad por el Vajrayana tibetano y las doctrinas
tántricas. El Barón Loco tuvo su primer contacto con el
Oriente como soldado de a pie durante la Guerra Ruso-Japonesa
de 1.905. Entre 1.908 y 1.914 sirvió con el empleo de oficial en una unidad de
cosacos en Siberia.
En
su etapa mongola formó una especie de Orden guerrera budista cuya finalidad era
servir al Zar y destruir a los revolucionarios. El Barón Loco recurría al opio
y el hachis para experimentar situaciones, a su entender de carácter
suprasensorial, pero él mismo admitió que tales experimentos no funcionaron
como había esperado. El Barón solía aprender de los errores y con posterioridad
prohíbo el consumo de alcohol entre sus hombres, al menos de forma desaforada.
Ungern-Sternberg tenía a su alrededor
un núcleo de hombres rusos que combatieron a su lado en Occidente contra los
Imperios Centrales y contra los “rojos”. Estos llegaron a ser unos trescientos
efectivos.
Poco
antes de la Gran Guerra, tras ser
expulsado de su unidad cosaco-siberiana por su pésimo comportamiento que le
llevó al borde de la muerte por el sablazo ya nombrado, se dirigió a la
aventura a Mongolia. Allí según parece comandó la caballería del incipiente
ejército mongol y llegó a luchar contra el sanguinario chino rebelde Ja-Lama. El algún momento Ungern-Sternberg
acabó en la ciudad de la
Mongolia Occidental de Kobdo (Khovd) como miembro de la
guardia del consulado ruso local.


1 comentarios:
Por fin un libro en español, El Barón Ungern, El último General Blanco, publicado por Editorial Éride (Madrid)
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