Lectores asiduos

viernes 27 de enero de 2012

La "provocación de Gleiwitz" (II).Algunas preguntas 31-08-1.939

         Hasta aquí la versión oficial, no obstante, no sería nada sorprendente plantearse ciertas cuestiones tras reflexionar en tal rocambolesco acontecimiento.
         Hitler no mencionó directamente la “provocación de Gleiwitz” en su discurso ante el Reichstag en la mañana del 1 de setiembre de 1.939. Sin embargo sí hizo referencias a numerosos incidentes fronterizos en la noche anterior. Según sus palabras estos sumaron catorce, tres de ellos de cierta importancia. El Fhürer afirmó que tropas polacas habrían abierto fuego a territorio alemán. Como consecuencia de esas numerosas muestras de hostilidad Hitler aseguró a la nación alemana que los polacos serían recompensados “bomba por bomba”.
         El Ministerio de Asuntos Exteriores publicó con posterioridad una lista de informes oficiales de incidentes fronterizos graves que se saldaron con docenas de muertos a partir del 25 de agosto de 1.939. En relación a Gleiwitz se da la noticia de dos incidentes el día 31 de agosto. El primero se refiere a la Oficina de Aduanas de Gleiwitz; un ataque polaco que fue repelido al parecer con fuego antiaéreo alemán, (posiblemente piezas “Flak” del 20). El segundo incidente se refiere a la emisora de radio que a las 20:00 horas unos insurgentes polacos ocuparon. Estos insurgentes fueron desalojados por la policía guardafronteras alemana. En la lucha un insurgente perdió la vida.
         En 1.951 Edmund Osmańczyk afirmó que los alemanes prepararon más de 200 acciones de falsa bandera de las que llegaron a realizar decenas de ellos con un claro fin propagandístico. Estas acciones serían las falsas pruebas de las denominadas “provocaciones polacas”. Teóricamente las simulaciones de ataques polacos a enclaves alemanes tendrían por objeto poner en tela de juicio la validez moral de la alianza defensiva de los aliados occidentales con Polonia. De esta guisa Hitler apartaba la terrible posibilidad de una guerra en dos frentes.
         En esta historia hay a nuestro entender aspectos que no encajan:

1. La ausencia total de testimonios fotográficos.
2. Lo paradójico de la afirmación de que el grueso de la información nos halla llegado a través de los Juicios de Nuremberg. Las operaciones de falsa bandera se ejecutan siempre para ser ampliamente aireadas.
3. Los testimonios en más de una ocasión son contradictorios, pese que a que ¡a todos ellos se les ha dado credibilidad! Algunos afirman que los atacantes iban vestidos de soldados polacos, otros de civil. En Gleiwitz se hallaban estacionadas miles de tropas alemanas a la espera del inminente ataque  a Polonia, (en un número muchísimo mayor que los guarda-fronteras). De hecho, la campaña polaca implicó para los colegios cercanos a la frontera que el inicio del año escolar, que generalmente daba comienzo el 15 de agosto se retrasase. Las principales escuelas fueron usadas para dar acomodo a las tropas alemanas.
4. La ausencia de lógica de la misma razón de ser de la operación, cuando era evidente que el detonante de la guerra fue la situación de la minoría alemana en Polonia. Era vox populi que gran parte de la población alemana que habitaba tierras polacas era maltratada por los nacionalistas polacos, el caso más sangrante fue la muy poco conocida masacre de Bromberg. Desconocimiento característico de la vieja máxima de que la historia la escriben los vencedores.
5. ¿Si se generaron un tan hinchado número de incidentes fronterizos, por qué se les antojó a los gobernantes alemanes incidir tanto en la ejecución de una operación de falsa bandera en Gleiwitz? ¿Era necesaria esa “excusa” adicional?
6. Muchas obras de autores de la altura de Mark Mazower, o biografías de personajes históricos de primer orden como el jefe militar alemán Erich von Manstein aseveran que Hitler creía firmemente que los franceses e ingleses no irían a la guerra por Polonia. Esta seguridad le venía dada por la palabra de su ministro de asuntos exteriores; Ribbentrop y por sus conclusiones personales, para nada pueriles. Si esto fue así no parece muy probable que la “provocación de Gleiwitz” se generará para evitar la entrada en el conflicto de los aliados occidentales de Polonia.

         De todo este confuso asunto sólo emerge con claridad una cosa: que, en las horas que precedieron al inicio de las hostilidades hubo numerosos enfrentamientos entre irregulares polacos y regulares, o auxiliares, alemanes (SS, Feldgendarmerie, guarda fronteras, etc.) y que tales enfrentamientos tuvieron lugar en territorio alemán. Además, no hay que perder de vista que a nadie se le escapaba ya por esas fechas que el enfrentamiento armado era más que probable. La situación política era muy volátil y los polacos no ignoraban la gran acumulación de personal militar alemán en sus fronteras.
         La emisora de radio y la torre de transmisiones, enteramente construida de madera, aún se conservan en buen estado, al norte de la actual Gliwice entre las calles Tamogorska y Lubliniecka, junto al enlace de la circunvalación, (carretera nacional cuatro) con la carretera número setenta y ocho. La torre actual es conocida por los polacos como la “Torre Eiffel de Silesia”. Ésta puede visitarse algunos días a la semana.
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1 comentarios:

Sony dijo...

Interesantes cuestiones. Si os interesa la historia de Hitler os invito a conocer un libro que se publicará en marzo, Breve Historia de Hitler. Os dejo link del facebook de Breve Historia donde hablan del lanzamiento.
Un saludo,
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