A esta operación también se la ha denominado por el nombre en clave de "Operación Himmler", no obstante esto es incorrecto. Otra denominación errónea es la de “Operación Tannenberg", (en alemán “Unternehmen Tannenberg”). En realidad ésta última consistió en una acción completamente diferente: el asesinato de decenas de miles de representantes de las capas dirigentes polacas inmediatamente después de la ocupación de los territorios de Polonia por la Wehrmacht. Los preparativos para este genocidio (según la historia oficial) fueron realizados por Heydrich, a quien también se le atribuye la supervisión de la “provocación de Gleiwitz”. Pero esta coincidencia en el mando y control no ha de llevarnos a confusión. En realidad la correcta denominación de este acontecimiento histórico seria precisamente “la provocación de Gleiwitz”.
Gleiwitz, (hoy llamada Gliwice) era una pequeña localidad alemana muy cercana a la frontera germana-polaca de 1.939. Allí se hallaba una emisora de radio de cierta potencia. La versión oficial asegura que las Waffen SS decidieron montar una operación de falsa bandera para de esta guisa crear una quimérica legitimidad para el inminente ataque de Alemania a Polonia, en resumen, generar un casus belli.
La Operación fue preparada por el jefe del Servicio de Seguridad (“Sicherheitsdienst”) o SD, y la Policía de Seguridad. Reinhard Heydrich sería el superior inmediato del SS-Sturmbannführer Alfred Helmut Naujocks, director de SD. Los atacantes fueron siete y fingieron ser civiles silesianos insurgentes. En la tarde del 31 de agosto Heydrich comunicó la contraseña que daba inicio a la operación: “La abuela murió”, (en alemán “Grossmutter gestorben”).
En la noche del 31 de agosto de 1939, este pequeño grupo de agentes alemanes, vestidos con uniformes polacos (1) fue dirigido sobre el terreno por Naujocks y acabó por apoderarse de la emisora de radio (en polaco “radiostacja”) de Gleiwitz, y emitió un breve mensaje antialemán en polaco, (las fuentes varían en el contenido del mensaje). El objetivo de los alemanes era hacer pasar el ataque y la difusión radiada como obra de saboteadores nacionalistas polacos.
Estos agentes accedieron a la emisora por la puerta trasera del edificio sin encontrar ningún tipo de obstáculo. En la sala de la emisora de radio encontraron a tres técnicos en la compañía de un agente de policía.
Estas cuatro personas fueron retenidas en el sótano.
Desde el principio comenzaron a ser evidentes hasta que punta la operación era una auténtica chapuza. Para empezar no hallaron micrófono alguno con el que lanzar al éter sus mensajes incendiaros. Tras pasar diez minutos enteros buscando algún dichoso micrófono renunciaron a su empeño y decidieron usar otro más limitado que se utilizaba un puñado de veces al año para avisar a los oyentes de la zona de la llegada de tormentas.
Según la declaración de Naujocks extraída por sus captores tras la guerra, el grupo comenzó a leer el mensaje en idioma polaco a lo largo de varios minutos, pero al parecer los oyentes sólo oyeron nueve palabras: “¡Atención Gleiwitz! La radio está en manos de Polonia”. Luego por razones desconocidas la radio permaneció en silencio.
Para que el ataque pareciera más convincente, los alemanes trajeron al lugar a Franciszek Honiok, un silesiano conocido por simpatizar con la causa polaca y que había sido detenido el día anterior por la Gestapo. El señor Honiok estaba vestido para parecerse a un saboteador, (ignoramos que aspecto específico tiene un saboteador) y luego fue asesinado por medio de una inyección letal, aunque luego rociaron el cadáver con un cierto número de balas, abandonandolo con posterioridad en la zona para aparentar que fue abatido durante el ficticio ataque a la estación. Sus restos fue posteriormente presentado como prueba de la agresión a la policía y la prensa.
Además de Honiok, se hicieron uso de otros prisioneros del campo de concentración de Dachau para apuntalar otras operaciones de falsa bandera. Los alemanes se referían a ellos por el código de enlatados, (en alemán "Konserve"). Por esta razón, algunas fuentes se refieren incorrectamente al incidente como "Bienes de operación en conserva”. En realidad el incidente de Gleiwitz formaría parte de una operación más amplia, llevada a cabo por las fuerzas de la Abwehr y las SS. Al mismo tiempo, como el ataque Gleiwitz, hubo otros incidentes, al parecer siempre orquestados por Alemania a lo largo de la frontera germano-polaca, con el fin de hacer creer a la opinión pública de otros países que Alemania había sido víctima de la furia polaca. Se habló de veintiún incidentes fronterizos.
El 31 de agosto de 1.939, a las 22:30 las emisoras de radio germanas estatales, (“Deutschlandsender“) emitieron un mensaje global sobre alas que calificó "provocaciones polacas”.
Al día siguiente del ataque Gleiwitz, (1 de septiembre de 1.939), Alemania puso en marcha la operación “Fall Weiss”; la invasión de Polonia. El mismo día, en un discurso en el Reichstag, Adolf Hitler citó veintiún incidentes fronterizos, tres de ellos considerados por él mismo muy serios.
Según parece corresponsales estadounidenses fueron convocados a la escena al día siguiente.
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(1).Al parecer Heinrich Himmler había pedido a Canaris, jefe del servicio de inteligencia alemán, (“Abwehr”) que le cediera 150 uniformes polacos para ser utilizado en tres operaciones diferentes.


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